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¿A qué se dedica?

Soy becaria de investigación en la Facultad de Humanidad y Ciencias Sociales de la Universidad de Zagreb. Dicto clases de didáctica y metodología de Español como Lengua Extranjera (ELE) y dentro de mis obligaciones laborales está hacer un doctorado en el área e investigar. 

¿Cómo se perfecciona? ¿Cómo sigue las nuevas tendencias en su profesión?

Asisto a cursos, ya sean presenciales o virtuales, y continuamente leo artículos profesionales. Además, sigo en diversas redes sociales varios grupos de profesionales de ELE y los boletines de diversas instituciones relevantes en el campo. 

¿Cómo mantiene el contacto con la lengua que enseña en su forma nativa?

En casa y con la familia hablamos en castellano. Además, a través de Internet hoy es muy fácil mantener contacto con la lengua, ya sea leyendo diarios u otras fuentes de información, escuchando radio, viendo películas, etc. Además, mucha de la literatura que leo profesionalmente está es español. 

¿Cómo ha sido su camino profesional desde su ingreso como docente a la universidad?

Estudié en la misma facultad donde ahora trabajo. Como en ella la mayoría de las carreras son de grado doble (dos carreras de grado y dos másters paralelos), hice el profesorado de ELE y el máster en bibliotecología. Paralelamente a los estudios, fui ganando algo de experiencia laboral en ambos campos. Apenas me recibí tuve la suerte de que se abriera una suplencia en la facultad. Seguramente el hecho de ser hablante nativa y exalumna, jugó a mi favor. Obtuve el puesto y trabajé un semestre en la facultad. Como al terminar la suplencia no había ningún puesto abierto, durante un poco más de un año trabajé con mi otra carrera en las bibliotecas de la Ciudad de Zagreb, pero siempre mantuve contacto con mis colegas, quienes me habían anunciado que quizás en un tiempo se abriría una plaza, así que fui siguiendo los concursos y paralelo al trabajo en la biblioteca seguí dictando clases de ELE particulares y/o en academias de idiomas... En estos trabajos definitivamente el “timing” de los concursos es crucial, así que además de las cualificaciones necesarias, hay que tener suerte. Por ejemplo, si me hubiese recibido tan solo una o dos semanas después de la fecha en la que me recibí, nunca me hubiese podido presentar para la suplencia con la que empezó todo, o, por otro lado, de haberme recibido antes de doctora en letras, tampoco me podría haber presentado al puesto de trabajo en el que estoy actualmente, ya que ser doctoranda o empezar el doctorado era uno de los requisitos. 

¿Cuántas horas trabaja por semana?

Es difícil cuantificarlo, ya que como becaria de investigación (que es el cargo docente-investigador más bajo), mi carga horaria anual es mínima (unas 3 horas de clase semanales, dependiendo del tipo de materia que se dicte). Claro, esas son solo las horas presenciales, a las que hay que sumarles la preparación para las clases, tutorías con los alumnos, corrección de trabajos escritos, tesinas de fin de máster, muchas reuniones, trabajo administrativo... Además, los cursos de doctorado y el trabajo de investigación también entran en mi carga horaria. Hay épocas en las que mis estudios o proyectos de investigación son muy intensos, otras en las que no tanto. 

¿Cuál es el salario de un docente con y sin antigüedad?

El sueldo inicial ronda las 6.000 kn. Con cada año de antigüedad el sueldo aumenta un poco, no mucho, pero todo suma. El aumento más grande es después de terminar el doctorado, cuando el sueldo sube unos 100-150 euros (750-1000 kn aproximadamente). Conforme uno va avanzando en su carrera docente (cada 5 años o más), el sueldo también sube. 

¿Puede vivir de su salario, ahorrar, darse algún gusto?

Sí, pero ayuda mucho que gracias al apoyo familiar tengamos resuelto el tema vivienda y que en casa contemos con dos ingresos. Además, como tengo hijos menores de edad, en este momento no me descuentan de mi sueldo los impuestos habituales, por lo cual mi sueldo neto es mayor que el de otros colegas que tienen mi mismo puesto. En estas circunstancias, sí, podemos vivir bien, ahorrar y darnos algunos gustos. De estar sola y tener que pagar un alquiler, la situación sería bastante distinta; estaría bastante más ajustada y probablemente no podría ahorrar mucho o tendría que tener algún trabajo extra para hacerlo. 

¿Qué es lo que más le gusta de su trabajo?

Me gusta que la docencia es una profesión creativa, que ninguna clase es igual y que incluso cada año que uno da una misma asignatura, siempre se la puede perfeccionar y mejorar más. Otra cosa que me atrae es que en este puesto de trabajo uno no puede estancarse, siempre hay que seguir perfeccionándose en todo sentido, lo que es siempre un desafío, pero a la vez es muy gratificante. 

¿Tiene alguna experiencia en especial que le haya quedado en el recuerdo?

Ninguna en particular, pero siempre es lindo cuando en la defensa de los trabajos de fin de máster uno ve cómo evolucionaron y maduraron personal y profesionalmente algunos estudiantes, o cuando alguno de ellos, incluso uno o dos años después de haber terminado de cursar alguna asignatura, tienen algún comentario positivo sobre nuestras clases... Además, siempre es muy gratificante cuando uno se cruza a un exalumno y este se acerca con una sonrisa a saludar y a charlar un rato. 

¿Recomendaría esta profesión a los jóvenes?

La docencia sin duda es una carrera de vocación. Uno tiene que verse y sentirse cómodo en ello, tiene que estar dispuesto a reflexionar sobre su propia práctica docente y a hacer continuos cambios para que las clases sean cada vez mejores y uno cada vez sea un mejor profesional. Desde ya que la docencia universitaria tiene características particulares que difieren a la docencia en otros contextos, pero la vocación docente aquí también es crucial. Claro, en estos puestos de trabajo hay que tener también ganas de dedicarse al trabajo científico y, como ya dije, tener también la suerte de poder siquiera tener la oportunidad de candidatearse a un puesto de este tipo. Sí recomendaría la docencia a todos los que se sientan atraidos por ella, siempre y cuando no la idealicen y sean concientes también de las restricciones de distinto tipo que muchas veces en parte condicionan el trabajo de los docentes. Mientras a uno lo motive su trabajo, pueda vivir decentemente de él y le guste lo que haga, sea lo que sea, ¡está en buen camino!